22.2.11


22/02/11
Bueno, ya era hora que Billy Wilder hiciera su aparición por este espacio, que ya sé que he dicho mil veces que no estoy demasiado al tanto del cine clásico pero hay cosas que sencillamente se tienen que hacer. Y aproveché que me habían regalado hace algún tiempo "Doble indemnización" para mirarla de una vez.



"Suddenly it came over me that everything would go wrong. It sounds crazy, Keyes, but it's true, so help me. I couldn't hear my own footsteps. It was the walk of a dead man"
Desde el nombre, y desde las primeras secuencias, uno sabe ya que está a punto de presenciar una de esas películas de intrigas que gratamente te mantienen atento a lo largo de la trama. Yo no sé si el blanco y negro y esa estética de film noir realmente afectan tanto a la trama o es tan sólo que en aquel entonces revisaban mucho mejor los guiones, pero uno se da cuenta que sin importar si la historia no es tan inesperada ni tan dramática ni tan violenta, aún así puede resultar en un excelente misterio.

Walter Neff es un vendedor de seguros que desde la primera escena comienza a confesarse de algo que nosotros desconocemos. Se confiesa atemporalmente con Barton Keyes, su jefe, quien se supone escuchará todo eso después, tras el destino incierto de nuestro protagónico. Y cuando uno se pregunta qué tan emocionante puede ser la vida de un vendedor de seguros, es cuando entra en la historia Phyllis Dietrichson, que con ese nombre no puede ser sino una femme fatale. Neff la conoció en una visita regular a su esposo, el señor Dietrichson, a quien le lleva el seguro de sus autos, y quedó cautivado inmediatamente por ella. Lo cual lo llevó a verse con ellas, a espaldas de su marido y a sabiendas que su interés en los seguros de vida no eran más que una fachada para su verdadera intención: conseguir uno para su esposo, matarlo y quedarse con el dinero. Y nadie mejor para arreglarlo todo por ella que un hombre con conocimiento del negocio y suficientemente cautivado como para creer que podría salirse con la suya y quedarse con la mujer.

Las películas que buscan la fórmula del crimen perfecto, dando opciones viables para ello y que luego demuestran que a lo largo del crimen perfecto hay muchos puntos que irremediablemente salen mal, creo que son mis favoritas. Aunque también las disfruto, son un poco más desesperantes esos ladrones todopoderosos que llevan a cabo un plan complejísimo y exacto como si fuese lo más fácil del mundo. Si parte del engaño es ver a Neff sufriendo al saber todo lo que le espera, dudar sobre los hechos, desesperarse ante un coche que no arranca en las peores circunstancias. Y tener a una mujer fatal que finalmente se esconde detrás del 'hombre a cargo', empleando sus métodos para que los demás hagan las cosas por ella y pueda librarse no sólo de un marido agobiante sino también del trabajo sucio. Y en este caso creo que Barbara Stanwyck en el papel protagónico cumple su papel de una forma extraña. Quizá porque por momentos su aspecto parece más el de una mujer que trata de pasar por mujer fatal antes que una belleza asesina al natural, y este punto en que no estamos seguros de lo que vemos (y tampoco importa, ya que lo cierto es que Neff ha caído ante ello y sabemos que ahí la lógica humana no tiene cabida) consigue ser parte de su encanto. Ahora que leo los datos curiosos de imdb me dicen que eso podría ser provocado por la peluca rubia que hicieron que la actriz usara para la película (¿porque las rubias lucen más fatales? la verdad es que su cabello oscuro no le habría quedado mal) y que ni siquiera al propio director convenció después de un rato pero ya era demasiado tarde para cambiarla, de modo que decidió que si iba a vérsele mal sería un detalle consciente. O algo así. Y la verdad es que mientras veía la película sí tenía la sensación de que algo iba mal con ella pero la verdad no tengo esa habilidad para notar pelucas, aparentemente.
Fred MacMurray también tiene parte de ese encanto, de hombre tratando desesperadamente de ser el chico duro a pesar de tener un aire claro de vendedor de seguros. Y todo ese aire tan clásico de película de misterio que de algún modo nos indica que todo tiene que salir terriblemente mal. No por el mensaje moral de que nadie se sale con las suyas, sino por el mensaje racional de que las bajas pasiones jamás pueden llevar al crimen perfecto.

Una excelente película, ¿es necesario recalcarlo?




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